mardi 7 septembre 2010

60 aniversario del Colegio Franco Peruano

En el contexto de las festividades por los 60 años de existencia del colegio Franco Peruano, la asociación “EXAFPARIS” ofrece a todos los exalumnos el presente texto dedicado a la fundadora del colegio Madame Lewitus, que fue leído en el encuentro de ex -alumnos en París 2008 ante sus hijos Annie y Alain Lewitus.

“Al terminar el almuerzo en 'El Chalan' realizamos el homenaje a 'JEANNE' la fundadora del colegio frente a sus hijos: Alain y Annie Lewitus, (Gérard no pudo venir) ; consistió en la lectura de un texto que escribió Franca Linares después de entrevistarlos y que Joaquina Belaunde tuvo la amabilidad de dar lectura en las dos reuniones organizadas. Aplausos, emoción, agradecimiento de la familia y nuestra satisfacción de haber participado en ofrecer el lugar que merece Madame Lewitus en nuestra historia personal, y desde luego el compromiso de transmitirlo a todas las promociones; JEANNE puso el 'sello de origen' en nuestra identidad franco_peruana”.

Asociaciôn EXAFPARIS

Lisette Linares (Presidente) Isabelle Renault (Secretaria) Franca Linares (Autora) Joaquina Belaunde (Lectora)

¡Gracias Jeanne! .. la fundadora del colegio

¡Gracias Jeanne!

¿Imaginó alguna vez Jeanne, cuando jugaba de niña en las playas de Tanger, en el norte de Africa, que algún día fundaría una escuela al otro lado del Atlántico? ¿Que sus pasos seguirían los de su marido a Lima en 1945 donde él se incorporaría a la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú?

Es verdad que desde joven nació en ella la vocación de enseñar pero quizás no intuyó, estando ya en el Perú, que le daría al colegio Franco Peruano aquel sello particular con el que hasta el día de hoy se sigue reconociendo a quienes pasaron por sus aulas.

Jeanne Rémy de Lewitus, traía con ella los conocimientos y la experiencia que había adquirido en Marruecos donde comenzó su carrera de maestra, la continuó en l'Alliance Française y gracias a dicho bagaje creó en abril de 1950 la Ecole Nouvelle en una casa de la Avenida Dos de mayo, en Miraflores. Convirtió una de las piezas en clase para acoger en la maternelle a 17 niños, entre los cuales estaban también su hijo Alain y su sobrina Vicky, mientras Gérard retozaba por los pasillos esperando seguramente que le llegara el momento de ser “grande” como los que en el aula tenían el privilegio de aprender a leer y a escribir. Posteriormente nació Annie, su hija menor, quien también estudió en l’Ecole Nouvelle.

Jeanne contaba con el apoyo de la Embajada de Francia y particularmente del Consejero Cultural, el señor Robert Bazin, pero fue ella quien le imprimió su estilo. El aporte de Jeanne fue el de una filosofía de la enseñanza, fruto de sus lecturas de eminentes pedagogos y especialistas en educación y psicología infantil : Freinet, Montessori, Dewey, Decroly, etc., cuyas teorías estaban en boga en Europa. Las ideas que ellos promovían pueden parecer simples hoy pero en esos tiempos eran revolucionarias : ayudar al niño a su plena realización, tomar como punto de partida sus intereses profundos, proporcionar a cada uno lo que requiere su capacidad, no pretender llenar automáticamente su cerebro, sustituir la disciplina exterior por una disciplina libre y plenamente consentida, desarrollar en el niño el espíritu de investigación y las facultades de creación… En suma, libertad y creatividad bien encaminadas y antes que nada el respeto del niño. Fue la novedad de esta perspectiva la que generó la reputación de l’Ecole Nouvelle.

El nombre, Ecole Nouvelle, lo escogió Jeanne.

« Le choix du nom –l’Ecole Nouvelle- était pour moi capital. La place de l’adjectif était lourde de conséquence car, c’était à la fois – une nouvelle école –mais surtout- une école NOUVELLE – avec une originalité dans sa structure et sa méthode. Elle serait mixte, afin que les filles et les garçons se côtoient, se connaissent et s’estiment. Elle serait laïque, pour permettre aux enfants de n’importe quelle confession, de venir, sans contrainte, recevoir notre enseignement ».

A Jeanne le importaba dar una excelente enseñanza de francés a franceses y a peruanos pero para ella el idioma francés, más que un instrumento de comunicación, era un medio para el descubrimiento de una cultura y, en sus propias palabras, “la formation de l’esprit”. Ella relataba una anécdota que ilustra su método de trabajo a la par que la pinta de cuerpo entero:

« … je vous raconterai un incident charmant qui illustre bien la méthode. Un jour, une de nos jeunes élèves, P.B., cinq ans, arrive très excitée et annonce qu’elle a vu dans son jardin un escargot qui pondait des œufs comme des perles… surprise générale … après un appel téléphonique chez Madame B., la classe se rend sur le lieu de l’événement : observations, questions multiples, réflexions et grand intérêt : P.B. est chargée d’observer le déroulement de cette découverte… les œufs disparaissent, à la grande déception des enfants, mais un jour, P.B. annonce que les petits escargots sont là ; nouvelle visite et réaction émue. Devant –les bébés- l’intérêt est grand et les questions fusent. … Vous comprendrez aisément la richesse de cette source d’informations : une simple observation d’oeufs d’escargot, nous a permis d’élargir le sujet et nous avons parlé des OVIPARES, mot nouveau, notion en partie nouvelle car certains OVIPARES étaient connus des enfants : les oiseaux, les poules étaient OVIPARES, nous en avons parlé ; d’autres furent découvertes à travers des livres d’images ; la reine des abeilles était OVIPARE, les crapauds étaient OVIPARES et même le papillon du ver à soie l’était aussi… Que de surprises. »

Esa capacidad de sorprenderse ante el descubrimiento de sus alumnos demuestra el amor que tenía por su oficio. Jeanne era una maestra en el sentido cabal de la palabra. Al dar la vuelta de las páginas de los cuentos abría caminos que los llevaban a mil maravillas. Estaba cerca de ellos y con ellos para no perderse el momento mágico en el que el alumno abre ojos inmensos porque acaba de comprender algo nuevo y vive ese momento como un hecho importante.

Con estos principios l’Ecole Nouvelle fue creciendo rápidamente. La excelente acogida que tuvo por la calidad de su trabajo la llevó a cambiar dos veces de local, siempre en Miraflores, y siempre en casonas que seguían siendo los hogares de Jeanne. Sólo que ya acogía, en 1958, a 249 alumnos (132 niños y 117 niñas) de los cuales 41 franceses, 183 peruanos, 8 suizos, 3 belgas, 3 estadounidenses y 11 de diversas nacionalidades. Así como una plantilla de 24 profesores entre los cuales, nombres que algunos reconocerán, como Monsieur Laforge, Violeta Field, el Señor Cayo, Fortunata Barios de la Fuente, Madame Kervaire o Mademoiselle Lucha Romero de Rutté. (Personalmente recuerdo a la profesora Romero porque un día llegó a clase con “Las cuatro estaciones” de Vivaldi y nos dijo que pintáramos nuestras vacaciones. Yo pinté un tren como el que había visto yendo a la sierra. Los colores eran vivos pero caían dulcemente sobre el papel. El viaje duró sólo una hora de clase pero la sensación de viajar con Vivaldi perdura aún en mi memoria).

Cuando por 1955 el gobierno francés se dio cuenta de que lo que había creado Jeanne estaba destinado a crecer exponencialmente, ofreció subvenciones que permitieron comprar un terreno para la construcción de un local propio.

“Los primeros pasos hacia la creación del futuro liceo han sido dados ya con la compra de un terreno de cincuenta mil metros cuadrados, magníficamente ubicado en la zona de Monterrico, y con el planeamiento de un anteproyecto arquitectónico que contempla la existencia de salas dotadas de luz y aire abundante, así para los cursos como para los laboratorios y dependencias directivas y administrativas, además de un gran salón de actos públicos; el establecimiento de canchas de fútbol y tenis, y el de una amplia piscina en ambiente muy limeño de árboles y flores”.

Este extracto del artículo del diario La Prensa del 18 de julio de 1955 (“Primer Liceo Galo-Peruano será actual “Ecole Nouvelle”) anunciaba lo que existe hoy en el colegio excepto por la tan debatida construcción de la piscina y las canchas de tenis. Los planos fueron elaborados en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes de la Universidad Nacional de Ingeniería cuando su decano, Fernando Belaunde Terry, propuso a los alumnos un concurso de maquetas. Así, la maqueta ganadora fue la pauta de la construcción y en 1959 André Malraux, Ministro de Cultura de Francia colocaba la primera piedra del Colegio Franco Peruano. Se trató de un bautizo simbólico que alzaba la institución al rango de todos los colegios franceses del extranjero. Además la década de los sesenta fue importante por varios motivos : la primera promoción (que los alumnos decidieron llamar Jeanne Rémy) terminaba quinto de secundaria, se abría las puertas del flamante local a los alumnos de l’Ecole Nouvelle y todos se mudaban de Miraflores a Monterrico.

Después de dirigir el Colegio Franco Peruano hasta 1959, Jeanne se fue en 1962 con mucha tristeza pero convencida de haber puesto lo mejor de su voluntad y de su amor por el colegio en cada uno de los niños. Se marchó del Perú dejando una marca indeleble. Ese fue el sentir del conjunto de los padres de familia y que el Presidente de la Asociación de Padres de familia del Colegio Franco Peruano, el Doctor Oscar Herrera, ya había puntualizado en su discurso del 14 de julio de 1960 :

“El mejor elogio que de esta maestra se puede hacer son los niños que cada uno de nosotros tiene en su hogar y que pasaron años sobre años bajo la mirada de ella; todos tienen entre sí algo de común, son todos ellos de un natural desenvuelto, carente de timidez negativa; alegres con esa alegría espontánea que encanta, y que la escuela clásica suele destruir, que lucen una instrucción sin pedantería, que muestran inquietud por las cosas del espíritu o se entregan a las actividades físicas, con entusiasmo renovado, y que actúan más por persuasión que por coacción. Niños que viven sus verdes años en plenitud”.

Jeanne no era una profesora más ni tampoco una directora de paso sino una persona comprometida con la enseñanza, que se planteaba los verdaderos dilemas que asaltan a los pedagogos comprometidos. ¿Con qué idioma aprender las matemáticas en un colegio francés pero con mayoría de alumnos de lengua materna castellana? ¿Cómo conjugar las directivas del sistema peruano sobre la enseñanza de la religión con el ateísmo francés de la escuela pública republicana? Siendo ella misma atea respetaba las creencias de las familias que le confiaban a sus hijos. No extraña pues que tanto éxito haya coronado aquel trabajo de largo aliento llevado a cabo desde la primera casa en la Avenida Dos de Mayo. Aunque seguramente la llenaron de orgullo las Palmas Académicas que le otorgó el gobierno francés en 1953, no era directora del colegio por los laureles que podía recibir.

El destino quiso que Jeanne Rémy volviese a Tanger. Allí siguió enseñando en escuelas de Marruecos. Dejó de ser la Directora del Colegio Franco Peruano. Se dedicó los últimos años de su vida laboral a ser lo que hizo al principio, maestra.

Alain, Gérard y Annie Lewitus, sus tres hijos, dicen que recordaba con mucho cariño el Perú, los innumerables gestos de amistad de sus colegas peruanos, su solidaridad en los momentos difíciles que rodearon su partida. Ellos también piensan en el Perú. Recuerdan con sorprendente precisión, 40 años después, los nombres de las calles, los colores de las casonas en las que además de vivir se acostumbraron a convivir, los nombres de los profesores. También son capaces de contar anécdotas sabrosas como las que se suele siempre contar con mayor o menor grado de objetividad sobre los profesores. Miran las fotos en blanco y negro de una entrega de premios (“todos tenían premios, todo esfuerzo se premiaba” – dice Annie Lewitus), de una ceremonia de clausura, de chicos disfrazados bailando un baile francés el 14 de julio delante del Embajador y otras autoridades. Recuerdan la emoción que les embargaba cada vez que cambiaban de casa. Ellos crecían y l’Ecole Nouvelle también. Jeanne les dejó la mejor de las herencias, un sueño hecho realidad.

Nosotros los ex alumnos de l’Ecole Nouvelle y del Franco Peruano recordamos hoy a la maestra y directora que quizás nunca conocimos pero que tan importante legado nos dejó. Podemos agradecerle la batalla que libró por aportar algo distinto a la educación, romper la rutina de los cursos magistrales en los que el profesor hablaba y el alumno se limitaba a escribir, y sobre todo, el énfasis que puso en desarrollar las facultades intelectuales y artísticas de los alumnos.

En las playas de Tanger, Jeanne debe de haber pasado tardes recordando el ir y venir del océano pero esta vez sabiendo perfectamente qué había del otro lado del Atlántico. Llevaba el Perú en su corazón.

Muchas gracias Jeanne Rémy.

Autora : Franca Linares Scarcerieau

Publicado por : la Asociacion Francesa de Ex Alumnos del Coelgio Franco Peruano "EXAFPARIS"